«Cuando desde la escuela nos avisaron de que Arnau presentaba dificultad al pronunciar algunos sonidos y los sustituía por otros, empecé a investigar distintos profesionales de la logopedia hasta que una terapeuta nos recomendó la terapia logopédica RONF. Empezamos sin saber muy bien qué era y fuimos aprendiendo a medida que íbamos yendo. Lo que sí es completamente cierto es que desde las primeras sesiones con Marta hubo muchos cambios positivos. De repente, se podía entender mejor lo que decía Arnau, su discurso pasó a ser más ordenado, y en la segunda sesión ya era capaz de pronunciar los sonidos que omitía. A nivel motriz aprendió a ir en bici y en patinete en un visto y no visto.
Estamos muy contentos; el esfuerzo de asistir cada semana a las sesiones aun viniendo desde lejos, en nuestro caso, vale mucho la pena.»